viernes, 18 de enero de 2013

ENTREVISTA A FRANCISCO MARTÍNEZ CALLE


Francisco Martínez Calle, Pregonero del II mercado medieval de Begíjar.

El año pasado fue el primero en celebrarse en Begíjar un mercado medieval, celebración que tuvo gran éxito y este año, de nuevo, se ha vuelto a festejar con el mismo éxito o más. En esta ocasión se ha elegido a Francisco Martínez Calle para que pregone este II mercado medieval que los habitantes de Begíjar han acogido con tanta entrega y cariño.


P.: ¿Qué ha supuesto para usted haber sido elegido pregonero?
R.: Ya lo dije en la introducción al pregón: una distinción y un privilegio singular que me obliga a tener gratitud permanente a todos mis paisanos.
P.: ¿Qué importancia tienen las fiestas y tradiciones en la vida de los pueblos?
R.: Son imprescindibles para la cohesión social. Gracias a las fiestas y celebraciones colectivas los paisanos nos sentimos cercanos, nos identificamos como grupo social y nos decimos, aunque de un modo indirecto, que compartimos inquietudes, proyectos y sentimientos muy parecidos.
P.: Ha sido un pregón muy documentado el suyo: ¿cómo lo ha conseguido?
R.: Hay una fórmula infalible: delimitar claramente lo que uno desea decir, y dedicarle muchas horas a pulir y mejorar lo que, poco a poco, va saliendo. En esta ocasión, he procurado situarme a finales del siglo XV y revivir lo que por entonces sería un mercado popular. A eso he añadido algunos elementos poéticos y humorísticos de mi propia cosecha.
P.: ¿En qué piensa cuando tiene que hacer un pregón?
R.: En este caso, además de seleccionar la época, el estilo y la intencionalidad, fue necesario estructurar el contenido, es decir, disponer las partes del texto de modo que el oyente fuera capaz de captar el significado del conjunto. A mí no me ha resultado demasiado difícil, por cuanto todo el mundo tiene una idea aproximada de lo que en su día pudo ser un mercado medieval.
P.: ¿Qué sentimientos ha vivido con la ejecución del pregón?
R.: En primer lugar, de sincera gratitud a quienes confiaron en mis posibilidades. En segundo lugar, de gran responsabilidad, por tener que estar a la altura de las expectativas de quienes confiaron en mí. Y en tercer lugar, de cierta inquietud, al no saber si ese día todo saldrá como uno espera: la voz del pregonero, la megafonía, la entonación, el viento, la luz, la actitud de los asistentes…
P.: ¿Se ha sentido arropado por las gentes de su pueblo?
R.: Creo que sí. La noche del pregón fui felicitado por bastantes miembros de la Corporación Municipal, con su Alcalde a la cabeza; algunos de mis amigos tuvieron la amabilidad de asistir al acto del pregón; camino de mi casa, fueron muchos los paisanos que se acercaron a mostrarme su satisfacción por lo que habían oído; y, finalmente, dos de mis hijos que estuvieron junto a mí a la hora del pregón me abrazaron muy contentos. Para mí eso es más que suficiente. Sí, me sentí arropado.
P.: ¿Cómo resumiría la experiencia?
R.: Como algo muy agradable en donde se mezclan la satisfacción y la responsabilidad al mismo tiempo.
P.: ¿Volvería a repetir la experiencia?
R.: Sí, por supuesto. Siempre que alguien me pida algo en nombre del pueblo de Begíjar, procuraré cumplir con él. Me da igual su inclinación política o el grupo social al que pertenezca, porque, para mí, la cultura está por encima de toda ideología. Además, mi pueblo, solo porque es mi pueblo, se merece cualquier esfuerzo, siempre y cuando esté dentro de mis posibilidades.
P.: ¿Desea añadir alguna cosa más?
R.: Nada más, salvo repetir una vez más la excelente labor educativa y cultural que a favor de mi pueblo está haciendo, desde hace mucho tiempo, la revista Begíjar-Informa. Gracias a ella, en Begíjar se lee más, se sabe más sobre su pasado y, sobre todo, se mantiene vivo el sentimiento de saberse hijo de este pueblo.

Agradecemos las cariñosas palabras que nos ha dedicado, Francisco. Y nosotros le correspondemos agradeciéndole la positiva disposición que ha tenido cada vez que ha sido requerido para colaborar con nosotros (Centro de Adultos, revista Begíjar Informa) o con el pueblo de Begíjar. Gracias.


Juana Villa-Real Cruz.